La empatía como medicina para un mundo cada vez más egoísta.

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Cada uno libramos batallas pero eso no significa que las tengamos que luchar solos. Fortalezcamos la empatía.

El mundo de hoy en día es un mundo de contrastes: mientras muchos tienen poco, pocos tienen mucho, mientras unos ganan derechos otros los pierden, mientras el progresismo se asoma, las dictaduras recobran fuerza, y así sucesivamente. Y en el plano de las relaciones humanas, no es la excepción.

En los últimos años he podido palpar una tendencia cada vez más creciente en nuestras sociedades: el individualismo del ser por encima de todo. Todos los días te puedes topar con infinidad de casos “desde el típico niño deprimido porque todos lo rechazan en la escuela, los incrementos en los índices de suicidios, hasta las  personas que  se pasan constantemente drogadas para no ser molestados por los demás”.

Obviamente es muy fácil llegar a decir que eso “siempre ha pasado” y que “las personas se hacen más fuertes afrontando situaciones difíciles”, pero esa es la forma fácil de escapar de la responsabilidad que tenemos cada uno de nosotros.

Mi teoría al respecto a ello es que se ha desarrollado por el capitalismo vanagloriado y por acrecentado uso de las nuevas tecnologías. Como nos enfocamos tanto en hacer dinero sin importar los medios, ese se vuelve el único fin y nos vamos llevando a gente a cada paso que vamos escalando económicamente (ojo, no dije que en todos los casos), en lugar de tender una mano al amigo en busca de trabajo, o al familiar que se encuentra en una severa crisis económica,  entre muchos otros casos.

Y bueno el segundo ha sido ampliamente  explicado, el uso prolongado de los celulares además de que provoca incremento en los índices de depresión, aumenta la envidia hacia otros, nos vuelve asociales y nos desconecta de todo lo que nos rodea.

Detalles tan insignificantes que se nos escapan como una compañera de clase que te pide reunirte después de clases de forma inesperada y tú la rechazas, o el demeritar logros que para ti parecen insignificantes, pueden llegar a causar profundo dolor, traumas psicológicos y hasta la muerte.

Evidentemente nosotros debemos de ver por nuestro crecimiento profesional y personal sino sería contraproducente, ya que ayudaríamos tanto a los otros que nos descuidaríamos a nosotros mismos, pero ser más empáticos no nos cuesta mucho y por el contrario brindamos ayuda y además nos hace sentirnos mejor con nosotros mismos.

Dejemos de ver solo con nuestros lentes como es el mundo, de vez en cuando utilicemos los lentes de otro y tratemos de comprender porque actúan como actúan. Bien dice una frase que me encanta “Cada persona tiene las más profundas razones para ser quien es, y para hacer lo que hace”.

Solo de esa forma dejaremos gradualmente el individualismo del ser que tanto nos ha caracterizado en esta época, y entraremos en una nueva era, la era de la empatía, de la compresión y de la búsqueda del bien común, que tenga como consecuencia natural el bien individual.

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